el club nudista:

masada

Estrella Porno
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Sep 6, 2017
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Cuando mi esposa me propuso la idea de ingresar como socios en un club nudista, yo acepte sin pensarlo mucho, solo por la perspectiva de poder observar a otras mujeres completamente desnudas, con todo el morbo que supone hacerlo detenidamente y en “vivo”, entre las que seguramente habría alguna de muy buen ver, y todo eso, delante de mi propia esposa. Pero, una vez que iniciamos el recorrido para obtener el ingreso, la perspectiva ya no me pareció tan interesante como al principio, comenzando por el precio, aunque mi mujer intento justificarlo, mencionando que durante la estadía en las reuniones, todos los gastos corrían a cargo del club. Luego surgio la cuestión de tener que cumplir una serie de reglas muy estrictas y romper alguna de ellas, equivalía a ser expulsado, lo que a mi me pareció algo extremo, aunque debía interpretarse como la forma de poder mantener la armonía, y sin comportamientos fuera de lugar, para que nadie se propasara u ocasionara un escandalo, y nuevamente mi esposa volvió a justificar todo con diversos argumentos, lo que me llevo a pensar que ella estaba muy ansiosa por lograr que yo entendiera todo y aceptara todo, para poder ser, en definitiva, la socia plena de un exclusivo club nudista, y debo decir al respecto, que de ambos, solo ella era la única entusiasmada por incursionar en ese especial “estilo de vida”, mientras que yo, solo la acompañaba, para no ser un obstáculo que malograra ese deseo.

Cuando le hice a mi esposa la pregunta que para mi era muy obvia, sobre que sucedía si alguien se mostraba excitado al observar la desnudez tan próxima de otras personas, ella entendio inmediatamente a que me estaba refiriendo con eso de “otras personas”, y con un tono de hallarse un poco ofendida me respondió que no le agradaba para nada la idea de que yo…me excitara observando a otras mujeres desnudas, y luego me dio todo un discurso sobre “el estilo de vida” en el que todos se sienten libres y naturales, y se comportan como en cualquier otro ámbito en el que deben estar vestidos, o sea que no debía importarme el hecho de estar vestido o desnudo, ya que la manera de comportarse y de tratarse entre las personas, era exactamente la misma, y que justamente, de eso se ocupaban las reglas, y todos los demás etcéteras, para que fuera así. Pero también me explico que, según ella misma supo, también había reglas de convivencia no escritas, basadas en la costumbre y la experiencia: todos considerarían como normal que alguien que es un novato, se sintiera algo cohibido, o un poco avergonzado, o quizás…excitado, pero nadie se alarmaría o se escandalizaría, si de pronto, alguien exhibia una ereccion, pero había que ser muy discreto y comportarse de la manera mas natural como si nada sucediera, hasta que finalmente, la practica llevaba a que todos se acostumbraran a observar la desnudez si sobresaltarse.



Para ella, era muy fácil decir “sin sobresaltarse”, porque durante la primera reunión en la elegante casona sede del club, a la que concurrimos, yo me senti muy sobresaltado, sin poder dejar de mirar a todos y al mismo tiempo sintiendo un poco de vergüenza al percibir que todos me miraban, y para colmo, comenzó a excitarme sobremanera otra cosa: que mi esposa estuviera completamente desnuda frente a otros y otras que tambien la miraban, pero…ella tenia toda la razón en una cosa, y era que a nadie parecía importarle, aunque a mi me pareció que había tipos y tipas que la miraban con muchísima atención, y por otra parte, a nadie tampoco le preocupo que yo tuviera una incipiente ereccion que me impidió acompañarla en el recorrido de presentaciones ante otros socios, ya que preferí quedarme cómodamente sentado hasta que “todo pasara”, disfrutando de la bebida que alguien me alcanzo amablemente, pero lamentablemente, la visión del formidable par de tetas de la mujer que estaba sentada a mi lado, no contribuyo para nada a que mi situación se resolviera rápidamente.

Para mi esposa todo era maravilloso, para mi era novedoso e incluso excitante, y en la medida que concurrimos mas asiduamente a aquellas reuniones, comencé a acostumbrarme, y ya no sentía tanta vergüenza al ser observado, y tampoco tenia una ereccion cada vez que miraba a una mujer que llamaba mi atención o si se trataba de una muy jovencita, y por eso no dejaba de mirarlas, pero me seguía sobrepasando el hecho de que mi mujer se exhibiera sin ningún problema, frente a otros, y me ponía extremadamente caliente imaginar que los que la miraban con tanta atención, solo pensaban en una cosa: abrirle las piernas y cogerla sobre uno de los cómodos sillones, y todo eso tras la mascara del decoro y las buenas costumbres. Yo no sabia que era lo que hacían todos los demás con el exceso de calentura que acumulaban en las reuniones, pero…me desahogaba con mi esposa…algo que de paso, la puso muy contenta, llegando a insinuar incluso, que de haberlo sabido, hubiera insistido antes en asociarnos al club nudista.

La actividad principal del club era generar las condiciones para fomentar amistades, obviamente, entre los cultores del nudismo, y como generalmente, los intereses de los socios y su nivel socio-cultural eran similares, las conversaciones eran muy variadas y animadas, sobre muchísimos temas interesantes, pero también solían haber actividades mas lúdicas para pasar el rato, sobre todo cuando uno ya se aburria de la charla o los temas se agotaban.

Pero de pronto, aquella tranquila continuidad, de asistencia a reuniones en la sede, se altero, el día que mi esposa me comunico que la directiva del club, un ente que para mi era algo misterioso y oculto, había decidido que dada nuestra conducta impecable, ampliaba nuestra membresia, autorizándonos a concurrir a una no menos exclusiva playa nudista, ubicada en un lugar preciso, y cercada entre altos acantilados, lo que le conferia el grado de privacidad necesario, y como ya se acercaba el verano, ella confirmo nuestra estadía en el hotel que daba a esa playa, organizando de paso, todo el plan vacacional de la familia, y digo familia, porque al plan se sumo de muy buena gana nuestra hija, quien por razones que a mi me parecieron obvias, nunca había concurrido a las reuniones del club, cuando si lo hacían los hijos u otros familiares mas jóvenes de los miembros, porque la única restricción era que no podían hacerlo si no eran ya mayores de edad, y en el caso de la mia, no tenia problemas con esa restricción, y alentada por la mama, se decidió por aprovechar unas vacaciones sin costo alguno en la playa, como invitada.

Cuando hice la objeción de que no me parecía apropiado que nuestra hija fuera a un lugar donde no solo vería denuda a su madre, sino que también vería la desnudez de su padre, o sea yo, mi esposa contraataco con toda una serie de argumentos muy bien estudiados y posiblemente aprendidos, sobre el estilo de vida, el naturalismo, y la sensación de sentirse libre, y demás etcéteras, y también expreso la idea de que tenia toda la intención de enseñarle todo eso a nuestra hija y comenzar a inculcárselo, para que pudiera decidir por ella misma si le interesaba o no, finalmente…dio por cerrada la cuestión diciéndome que se trataban de unas hermosas vacaciones en un hermoso lugar junto al mar, agregando una serie mas de etcéteras.

Desde el comienzo, al conocer esa novedad, yo me senti muy nervioso, mientras que mi esposa y mi hija parecían divertirse con mi zozobra, por el hecho de tener que enfrentar la realidad de observar casi de manera inevitable, a mi hija completamente desnuda, y cuando sugeri que por lo menos ella podría usar la parte inferior de una bikini, y yo podría vestir un pantalón de baño, a las dos les causo mucha gracia la propuesta, y la descartaron de inmediato, y eso llevo a una seria conversación con mi esposa, en la que ella me expreso que si yo tenia aquellas ideas sobre la desnudez de mi hija era porque estaba pensando en cosas inapropiadas, y que en el club, ningún socio lo hacia, y nadie tenia ningún tipo de preocupación en relación a los hijos o hijas, porque el famoso estilo de vida era así, y que ya había decidido ir a esa playa con la hija, sin importarle si yo estaba de acuerdo o no, ya que tenia toda la libertad de elegir acompañarlas, o quedarme en mi casa, y aquel fue el fin de la discusión.



Me costo mucho aceptar la situacion de estar desnudo frente a mi hija, pero desde el primer día en aquella playa, ella se comporto como si todo fuera de lo mas normal, y no hizo ningún tipo de comentario sobre mi, sobre la madre o sobre alguno de todos los demás que estaban a nuestro alrededor y que estaban tan desnudos como nosotros, y para colmo de males, recibí un severo golpe de realidad a comprobar que mi hija se exhibia como lo que ya era, una hembra espectacular de 23 años, que había heredado todas las redondeces de la madre, a lo que se agregaba la firmeza de la carne mas joven, y que se evidenciaba aun mas en el ya majestuoso par de tetas, redondas como pomelos y casi tan duros como tales. Todo eso me altero, sobre todo, al comprobar que me tentaba mirarla, y admirarla sin poder evitarlo, pero luego de haberme quejado tanto sobre la cuestión, no podía dejar que ella misma y mi esposa lo advirtieran, y lo hice disimuladamente mientras estaba a mi alcance…ella ya había aprovechado el sol de la primavera y su delicada piel tenia un agradable tono tostado que aun no era intenso, pero el suficiente como para haber dejado las marcas de los minúsculos triangulitos que usaba como bikini, siendo el mas excitante, el del centro de sus caderas, donde estaba un delicioso triangulo invertido cubierto por una recortada y prolija pelusita castaña, y en el centro estaba la contundente y morbosa línea negra del inicio de su concha…que no podía ver completa salvo, que ella se recostara y separara sus muslos, pero por lo pronto se adivinaba que la línea partia la acolchada suavidad de los labios carnosos, algo oscuros por la tonalidad del felpudito que los cubrían. Era una autentica delicia, y mas aun si uno pensaba todo lo que podría hacerse con todo eso, pero…era mi hija, y todos los preceptos aprendidos indicaban que yo no debía solazarme con esas imágenes. De pronto aquella imagen hipnotica se corrió…mi hija decidió ir hasta la orilla del mar en donde había un grupo de jóvenes, chicos y chicas de su misma edad, lo que también me permitió calibrar la calidad de su culito, mientras que se alejaba balanceándose. Mi esposa advirtió como la había observado, y me regaño, diciéndome que yo había mirado el cuerpo de mi propia hija, y que eso no era algo correcto, y le respondi que no había podido evitarlo, ya que ella se había plantado delante mio completamente desnuda, pero a ella ninguno de mis argumentos le servia, y al parecer en aquel lugar todo el mundo era tan contemplativo como para observar y admirar los cuerpos desnudos de las persona de todo genero y de toda edad, sin siquiera conmoverse, mientras que para mi, se trataba de un ejercicio de autodominio para poder guardar las formas, como una muestra de cortesia, pero, la verdad era que yo no podía saber que era lo que realmente pensaban las personas que nos rodeaban, al respecto, mientras que mi esposa repetía una y otra vez que no hiciera nada desubicado que pusiera en peligro la membresia del club, como si eso fuera lo mas importante de nuestras vidas.



Entonces…yo también me dedique a “contemplar”, y lo primero que note, y que resulto una sorpresa agradable, fue que varios tipos que pasaban a nuestro lado no dejaban de mirar a mi esposa, quien se había acomodado recostada sobre su espalda para tomar el sol, y aunque mantenía las piernas rigurosamente cerradas, era perfectamente visible la oscura ranura de su sexo, que resaltaba en medio de su pubis blanco, debido a que como preparación para las “vacaciones nudistas” se había hecho depilar completamente, porque según ella misma dijo, de aquella manera “no se podía estar mas desnuda”. Me asombro descubrir que de pronto, nada de eso me molestaba, y que por el contrario, me resulto excitante, pero para evitar hacer algún otro comentario que la molestara, decidí yo también, hacer una caminata cerca de la costa, y aprovechar para dar un vistazo a todos los jóvenes que estaban en la orilla del mar, y así pude notar que alguna de las jóvenes, eran unas muñequitas preciosas, y no era para nada desagradable poder admirar aquellos cuerpos, sin que nadie me lo impidiera o considerara que yo era un degenerado lascivo, sino un respetable miembro del club nudista que admiraba lo que generosamente se exhibia.

Algunas de las chicas tenían unas tetas tan desarrolladas o quizás mas grandes que las de mi hija, destacándose las que poseían pezones mas agresivos, y esos pechos se movían y se sacudían cuando sus poseedoras corrían o saltaban, y las entrepiernas, los muslos y los vientres, también eran lujuriosamente bellos, y en un momento temi que al detenerme a mirar mas detenidamente aquel espectáculo alguien me reconviniera por ello, pero como a nadie parecía molestarle que yo estuviera allí mirando a las chicas, eso fue exactamente lo que hice, y me concentre en las entrepiernas, algunas muy sedosas y tiernas, y otras de autenticas hembras, con mucha pelambre o completamente lisas, y cuando comencé a excitarme, decidí no reprimirme en lo mas mínimo, pero la cosa se puso mas densa cuando algunas de ellas comenzaron a mirar de costado hacia donde yo estaba, y otras me miraron directamente de frente haciendo exclamaciones, lo que me provoco una oleada de calentura, y como ya resultaba difícil permanecer allí, exhibiendo una ereccion, considere que había llegado el momento de continuar con mi caminata.

Para mi desgracia me encontré con grupo de jóvenes, y como ya estaba en un grado de excitación avanzado, la imagen de unos culitos redondos, me paralizo en el lugar, y al ver que alguno de esos jovencitos tenían sus verguitas muy erguidas y erectas, la cosa dentro de mi cerebro se descontrolo un poco, mi propia ereccion ya era pulsante y dolorosa, por lo que trate de disimularla lo mejor que pude y me fui en dirección a los acantilados, a donde llegue sin que afortunadamente se me cruzara alguien mas en mi camino. Cuando alcance el lugar donde el mar y la costa acantilada formaban un rincón alejado, me encontré con un sujeto tan desnudo como yo, pero que llevaba puesto un sombrerito blanco con una cinta de color azul claro, de aproximadamente 45 años, o quizás mas, sin poder precisarlo porque el cuerpo desnudo no me ayudaba a calcularlo exactamente, me acerque, y lo salude y el, cortésmente me devolvió el saludo, y sin mediar otras palabras, me dijo de manera directa:

“si no me equivoco, usted y su esposa, son una de las nuevas parejas de esta temporada, verdad?...eso me parecía, porque nunca los había visto por acá, y debería decir familia, porque especialmente note la presencia de su hija, una criatura deliciosa”

Fue tan sorpresivo el comentario, que, inicialmente, no supe que era lo que me había molestado mas, si la familiaridad en el trato por parte de alguien que ni siquiera se había presentado, o el comentario sobre mi hija, y se lo dije, y entonces me respondió:

“caballero…espero que me disculpe, porque no era mi intención molestarlo, pero es que ustedes forman una familia muy bonita, su esposa es bellisima, y su hija…bueno, acabo de decírselo, ella llamo especialmente mi atención, y cuando hay algo tan lindo en este lugar, donde todos nos mostramos tal cual como somos, con los defectos, marcas, cicatrices, obesidades, arrugas y celulitis varias, es justo que lo resalte, y no solo eso, también es muy justo decirle que usted es muy afortunado”

A pesar de sus palabras tan cuidadas yo no podía dejar de pensar que aquel tipo había mirado detenidamente a mi esposa y a mi hija, en el corto tiempo que llevábamos ahí, y de la misma manera que yo mismo había mirado a las chicas y chicos que estaban en la costa, y que otros tipos habían mirado a mi esposa, y realmente no supe que decir, porque me resulto agradable que admiraran a mi esposa, pero no podía decir lo mismo de los que miraran de esa forma a mi hija,

pero eso ultimo, si se lo dije…

“ok…como nos saltamos las presentaciones debería decirle que yo soy el señor A…., y vengo a este lugar desde hace solo un par de temporadas, pero me resulto suficiente como para darme cuenta de que solo una parte de los que vienen a la playa son los cultores del famoso “estilo de vida”, y el resto, solo lo hace para poder ver a los demás desnudos y también para exhibirse, y usted también va a advertir que aquí resulta muy fácil entablar una conversación o una relación entre extraños, el estar completamente desnudo facilita mucho la comunicación, porque…que otra inhibición puede haber?, si usted le dice a una socia, con el debido buen gusto, que tiene un hermoso par de tetas, no tiene nada de extraño, porque ella misma se las esta mostrando a todo el mundo. A mi personalmente, me tiene sin cuidado el “estilo de vida”, a mi solamente me gustan las mujeres, especialmente las mas jóvenes, y desde un primer momento me dedique a mirarlas y también a desearlas, porque eso, nadie puede impedírmelo, y desde ahora usted debería aceptar definitivamente que van a mirar a su hija…hay sobradas razones para ello, por ejemplo…a mi me encantaron sus tetitas”

Me dijo todo eso, con una sonrisa, como si estuviéramos hablando sobre la cotización de la bolsa en una esquina, y sin conmoverse, y le respondi que entendía el punto, pero que me costaba aceptar que alguien, el incluido, se estuviera babeando por mi hija…en aquel lugar. Finalmente me dio un consejo que yo no tome al pie de la letra porque supuse que no era para mi, por lo menos a esas alturas: “si descubre que le gusta alguna de esas chicas jóvenes, o incluso alguno de los chicos, y se excita tanto con ellos como para desear tener sexo con ellos…no desaproveche ninguna oportunidad que se le presente”



No quise polemizar con aquel sujeto para no ocasionar algún incidente que hiciera “peligrar la membresia”, y me dirigi nuevamente al lugar en donde se encontraba mi esposa, y pase nuevamente frente a un grupito de chicas entre las que estaba mi hija, y una de esas jóvenes tenia unos pechitos con unos pezones muy agresivos, a los que me hubiera gustado chupar hasta ponérselos morados. Me asalto una nueva oleada de deseo, y con una ereccion incipiente me recosté junto a mi mujer, quien aun estaba bajo el sol, como una foca, y entonces note que a unos metros también estaba acostaba una mujer muy embarazada, con una enorme panza que finalizaba en un pubis blanquísimo e hinchado, y una concha rosada, muy grande y abultada. La pija se me puso completamente dura, y comencé a recordar lo que me había dicho el sujeto del sombrerito, pero en ese momento mi esposa noto lo que sucedía, e hizo un comentario sobre mi verga que parecía un mástil, y al mismo tiempo, como yo no dejaba de mirar a la embarazada, inmediatamente asumió que aquel estado se debía a la imagen de la panzona, e inmediatamente me lo reprocho, acusándome de ser un lascivo despreciable, que se excitaba mirando a una mujer que estaba en su “dulce espera”, a lo que respondi, muy convencido, que yo podría endulzarsela aun mas, llenándole toda la concha de azúcar para después comérsela a lengüetazos.

Ya no me importo la discusión que se origino, con mi esposa, porque yo estaba muy caliente, ella se levanto de su lugar, muy ofendida por mis actitudes, y yo la segui, la segui hasta la habitación del hotel, mirando su maravilloso culo, y sintiendome cada vez mas ardiente, y cuando ya estaba dentro del dormitorio, en menos de dos minutos, le abri el culo, clavándola contra la cama y le di una cogida monumental, y luego de una acabada salvaje, y un lechazo interminable, ella aun estaba convencida de que mi calentura se debía solamente a la embarazada.

Al día siguiente me dirigi al rincón del acantilado, y allí estaba el tipo del sombrerito con la cinta de color azul claro, y luego de los saludos de rigor, le confese que me había sentido muy excitado y atraído por unas de las jovencitas, que había visto el día anterior, una chica recién salida de la adolescencia con el pecho casi plano, y un pubis que debajo de sus pelitos se adivinaba muy carnoso, y a la que con gusto le hubiera separado los labios para poder meter mi lengua en esa conchita, y esto ultimo fue casi como expresar en voz alta un pensamiento muy oculto, porque todo eso me hacia sentir muy culpable, aunque por lo demás, también sabia que nada de eso sucedería nunca.

Me respondió que no era ningún delito desear algo, o pensar en algo, y mientras lo decía, sucedió algo que modifico todas mis estructuras mentales, porque se acerco a nosotros una chica de una edad similar a la de mi hija, pero mas baja de estatura, casi una versión resumida de ella, en todo sentido, porque tenia caderas mas estrechas, un vientre menos combado, y un par de tetitas minúsculas, pero, con el detalle sugestivamente sexy de su pubis blanco, absolutamente depilado, detalle que comprobé con una aguda observación, que no me causo entredicho alguno, ya decidido a mirar todo lo que se ofrecía a la vista, aquel monte de venus se veía suave, extremadamente suave, sin las pilosidades de un afeitado, aunque estas ultimas a mi siempre me resultaron mucho mas excitantes.

Aquella visión comenzó a enviar oleadas de excitación a mi verga, que súbitamente comenzó a levantarse, mientras que el tipo del sombrerito me presentaba a la joven como su hija…la chica lo saludo y luego, al notar que mi verga se iba endureciendo, ella se sonrio como si se tratara de un espectáculo que causara alguna gracia, pero por primera vez no me molesto para nada el ser mirado, no me senti avergonzado, y por el contrario comencé a disfrutar de aquella observación tan directa, y además, resulto evidente que ella también lo estaba disfrutando, tanto o mas que yo. El sujeto hizo un comentario de que pronto tendría una hija mas, ya que su esposa estaba embarazada, y a punto de parir, quizás durante aquel mismo verano, y entonces comprendi que la mujer embarazada de la playa, era la mujer del tipo, lo que contribuyo a elevar aun mas mi nivel de excitabilidad.

Padre e hija, se dijeron algo entre ellos en un susurro, y de pronto la chica tomo una de mis manos y comenzo a alejarse y dándole un saludo al papa, como despidiéndose de el, y cuando me senti tironeado por la chica, el tipo del sombrerito me dijo: “recuerda lo que le dije?...no deje pasar las oportunidades”

La chica caminaba a mi lado, sin soltar mi mano, y luego de unos metros, me pregunto: “a donde quiere que vayamos?”, y como la mire asombrado, sin responder, volvió a preguntar: “su auto esta abierto?”. Le respondi que si, ya me habian explicado que era una medida natural, cuando uno esta desnudo y no tiene en donde guardar las llaves, o en donde ponerlas para llevarlas encima, y ella dijo, con mucha autoridad: “entonces…vayamos a su auto”

Ella me llevo al amplio estacionamiento, y yo la dirigi a ella hasta mi auto, la chica abrió la puerta y espero unos minutos para que descendiera la temperatura interior, luego se sento en el asiento delantero, e inmediatamente yo mire a mi alrededor, con la sensación culpable de haber metido una chica desnuda dentro de mi auto, aunque ella misma fuera la que lo hizo, pero como era mucho mas tonto permanecer allí parado sin saber que hacer, opte por subir al otro asiento delantero, y como las llaves estaban colocadas, accione el aire acondicionado, entonces ella dijo: “no muy alto…no quiero que se me enfrie el culito”. Entonces, antes de que yo respondiera, tomo mi verga con una de sus manitos, dándole un gran apretón por la base, y en voz aun mas bajita dijo: “porque…lo que yo quiero es que me lo caliente…sabe?...mmm…si, creo que ya lo sabe”

Mi verga estaba durísima y la chica tenia una maravillosa técnica para hacer una paja, apretándola por la base del tronco, luego de unos instantes, me miro, y susurrando pregunto: “si me la meto en la boca ahora…será capaz de aguantar sin acabar de pronto?” Me sorprendió el grado de desfachatez de la chica, pero decidí no pensar mas en nada y solamente aprovechar la ocasión, según el consejo del papa, la tome del pelito, por detrás de la nuca, y de manera algo agresiva, empuje su cabeza hacia abajo, la oi quejarse, pero inmediatamente abrió su boquita, y se la llene con mi verga, mientras le decía: “quédate tranquila bebe, que voy a poder aguantar”, y luego solo deje que ella comenzara a chupar, dándose impulso para ir tragando cada vez un poco mas, y cuando ya no podia aguantar, se retiraba para respirar, y al segundo siguiente luego de tomar aire, se la volvía a tragar, como toda una puta profesional. Luego de algunos minutos de aquella chupada experta, mis manos ya habían recorrido toda la superficie ya muy resbalosa de su entrepierna, mis dedos actuaban como pinzas que aprisionaban sus labios, y como violentos incursores en su rajita, eso la hacia gemir y suspirar, pero también lograba que su conchita se humedeciera aun mas, transformándose en una hendidura hinchada y babosa. Dejo la pija, se acomodo en el asiento, y abrió sus piernas, levantándolas, para poder tocarse, y eso lo hizo sin dejar de mirarme, pasando y repasando su lengua por sus labios, y cuando comenzó a meter y sacar un par de deditos, cada vez mas aceleradamente, yo quise comerle a lengüetazos aquel ojal oscuro y brillante al mismo tiempo, muy excitado e impulsado por el maravilloso olor a hembra que estaba invadiendo todo el interior del auto. Pero ella no quiso, dijo que no, pero comenzó a moverse hacia el asiento trasero, pasando entre las butacas, y durante ese movimiento paso cerca de mi cara su trasero, y toda la zanja continua de su culo y su concha, se recostó en el asiento y dijo: “ya…ya quiero coger”

Me sente a su lado, la levante como si fuera una muñequita de trapo, y la monte sobre mi verga, sin ninguna delicadeza, la penetre, y luego, tomándola por las caderas la impulse hacia abajo, empalándola completamente en un solo envion, la verga entro de un solo golpe, y senti sus ingles estiradas y tensas contra mi propio cuerpo, ella se quejo y gruño, puso su cabeza hacia atrás arqueando toda su espalda, y dijo: “mas despacio…mas despacio hijo de puta, que me hace doler”

Me asusto un poco esa reacción e intente una disculpa, aclarandole que continuaría pero algo mas suavemente, pero ella casi bramo: “no!!!...ya me la clavaste…ahora segui así…no te detengas!!!”, y comenzó a repetir: “quiero coger…quiero coger”, mientras entrelazaba sus manitos por detrás de mi cuello y no dejaba de mirarme a los ojos.

Ella comenzo a moverse, hamacándose, con el vaiven de sus caderas daba contra mi cuerpo, y en la punta de mi verga yo sentía como se aplastaban sus entrañitas con cada movimiento, la abrace y la aprete contra mi, acompasando mis movimientos con los de ella, su carita de descerebrada, con la boca abierta y los ojitos dados vuelta, me enardecio, le di estocadas mas fuerte y violentas, y de pronto un pensamiento ocupo mi mente: “ya estabas bien rota bebe, pero ahora yo voy a romperte mas”. Subitamente, me miro nuevamente y me dijo, como si adivinara lo que yo estaba pensando: “yo estoy así porque me cogen…”, entonces, ya al borde del paroxismo alcance a preguntarle: “y quien te coge bebe?”, suponiendo un novio o una tribu de novios considerando las habilidades de la chica, y me respondió balbuceando: “mi papi, mi papi es el que me coge…siempre me coge, y me coge”

Siguio un silencio solo interrumpido por sus gemidos y jadeos, sus movimientos se aceleraron, y mientras gruñía se impulsaba hacia abajo tomándose de mi cuello, como si quisiera clavar mi verga hasta su estomago, supuse que ya estaba cerca del orgasmo, y retomo la letania: “mmm…papi me coge…me coge, y mi mama no lo sabe”, y yo pensé: vaya…que familia mas interesante la del señor de sombrerito blanco”

Mis pensamientos se interrumpieron porque la chica comenzo a acabar de manera salvaje como si fuera una criaturita del bosque a la que se la esta violando un oso, senti los espasmos de su vientre y los de su argollita apretando mi verga, lo que me puso muy cerca de la explosión, tuve un segundo de duda y al siguiente saque la verga del interior de su cuevita y la levante, y comencé a sacudirmela para salpicarla con un lechazo epico, pero ella dijo “no”, tomándola por la base otra vez y apretándola: “no…aun no…por favor…aun no”

La chica se movió, y se arrodillo en el asiento, dándome la espalda y separando sus muslos, yo la acaricie entre las piernas, y su conchita parecía una esponja jabonosa, pellizque la cúspide de su clítoris, y le meti los dedos, que se introdujeron sin ningún esfuerzo en su interior caliente, tan dilatado y viscoso, ocasionándole sobresaltos por estar tan sensible luego de su orgasmo, aunque no dejo de mover sus caderas para que se los introdujera aun mas hacia el fondo. Entonces la movi, le meti dos dedos, y la levante por la concha, acomodándola en el asiento, ella dio un gritito, porque eso le dolió, pero comenzó a acomodarse, separando sus nalgas con las manos y empinando su trasero, y me dijo: “ya sabes lo que quiero hijo de puta…y vos queres lo mismo…hacemelo de una vez y sin preguntarme nada”

Le escupi el ano, y también escupi en una de sus manitos y ella misma se lleno de saliva el culo, se la clave con un golpe, y luego con solo dos empujones, se la meti toda en el recto, hasta que mis pelotas se aplastaron contra ella, por primera vez una mujer me pedía por favor que le rompiera el culo, y yo estaba decidido a cumplir. Ella chillo esta vez, mientras quedaba aplastada contra el respaldo del asiento, y yo comenzaba a cogerle el culo, senti que con sus dos manitos, casi con desesperación, intentaba empujar mi cuerpo hacia atrás, quejándose del dolor cada vez que yo la embestía, entonces la abrace rodeándole la cintura con un brazo, y con la mano libre amordace su boca, e inmediatamente la senti humeda por sus lagrimitas y por los mocos que le caían de la nariz, y continue embistiendola, con mucha mas fuerza, por lo que decidí quitarla, solo porque temi que se asfixiara, y además porque ya, no me importaba mucho que gritara, el estacionamiento estaba aislado y vacio de otras personas, y dentro del auto, nadie iba a oír a la chica, por lo que continue violándole el culo a mi placer, y mientras lo hacia la oi susurrar: “como me coges…como me lo coges…me estas matando”. Me acerque a su carita y junto a su orejita le pregunte porque tenia el culito tan abierto, como si fuera un embudo, y apoyando sus dos manitos en el respaldo, pero ahora para empujar su culo hacia atrás, dijo: “porque todos me cogen…me cogen y me cogen”

Quienes? pregunte, casi en un estado de locura…tu papi?, y la chica respondió: “siii, y también mis tios, ellos también me cogen y me cogen, y también se la cogen a mama, la cogen y la cogen, pero mi papito no lo sabe”

Vaya, vaya, pensé, toda una familia muy singular, la chica no solo era una experta, también lo era en vergas de diferentes tamaños, y quizás el señor del sombrerito blanco no fuera el padre de la próxima criatura y que según el mismo dijo, era otra niña, pero todo eso ya no me importaba mucho, yo debía fracturarle el ano a la chica, y estaba empeñado en eso, la abrace y continue los movimientos de caderas, penetrándola profundamente con cada estocada y procurando que le entrara toda, hasta el final, sobre todo la base del tronco, que ella no fue capaz de rodear completamente con sus deditos cuando me la apretaba…mientras le decía cosas horriblemente soeces y lascivas al oído, y ella se quejaba, lloriqueaba y decía: “dios…como se me estira…me lo va a partir”

Al final, la aprete contra mi haciéndole dar otro gritito, y le eche en el intestino una acabada de caballo, derramándome en varios espasmos, y cai desparramado junto a ella…la mire y le confese que me maravillaba que se dejara calzar la verga en la concha y en el culo de aquella manera, a pesar de ser tan jovencita, pero no me respondió nada, se bajo del asiento y se arrodillo en el piso frente a mi, me abrió las piernas, y tomando mi verga, comenzó a chupar y a pajear, limpiándomela toda y de paso, metiéndosela hasta la garganta, y luego de tanta insistencia, se me puso dura nuevamente, y cuando pasaron algunos minutos, le oi decir: “ohhh…perdóneme…me estoy vaciando toda sobre su alfombra”, y aquello fue suficiente, eso y su lenguita filosa recorriendo toda la cabeza tumefacta de mi verga, obraron para que disparara otro lechazo, no tan contundente como el anterior pero, con la suficiente potencia como para llenar su boquita, y enviar una parte por su garganta directamente a su estomago, mientras que el resto, ella lo escupio displicentemente sobre el charquito que se había formado debajo de ella, el que por razones obvias me tuve que esforzar por limpiar. Cuando termine de hacerlo la chica había desaparecido, y evidentemente se había bajado del auto y se había alejado, vaya a saber hacia adonde y sin que yo lo advirtiera. Luego de limpiar también me baje del auto, sintiéndome sumamente adolorido por todas las contorsiones y movimientos forzados en un espacio tan reducido, incluido el esfuerzo para darle al auto una apariencia normal, pero había valido la pena, por lo que me dirigi a la salida del estacionamiento en busca de la playa. De pronto a mi derecha, la puerta trasera de un elegante automóvil de color azul se abrió, dos piernas semi tostadas por el sol aparecieron y se estiraron hasta que sus piecitos tocaron el suelo, y cuando la persona bajo del auto me sorprendió mucho que fuera una chica preciosa de unos…23 años, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que la chica era nada menos que mi propia hija, y que lucia unas marcas amoratadas en las tetitas cerca de los pezones, mientras que la suave y delicada pelusita de su entrepierna, mostraba el brillo inequivoco de estar muy humedecida.

Ella se sobresalto al verme, pero no se altero mucho, y como si nada paso junto a mi, diciéndome: “hola papito”…y continuo caminando sin detenerse, dejándome de pie en donde estaba mientras que yo intentaba asimilar lo que había visto, hasta que gire la cabeza, y mire el auto azul, dentro del cual, se veía a alguien que intentaba limpiar el interior, y descubri que junto al cristal trasero, se encontraba apoyado un sombrerito blanco con una cinta de color azul claro…











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