Yo era la Silvi (un nombre inventado por razones obvias) una esposa sexualmente insatisfecha, y matrimonialmente frustrada, y ahora, soy la Silvi muy satisfecha y colmada, aunque para que obrara ese cambio, tuve, en realidad tuvimos, que pasar por un proceso…para poder transformarnos de ama de casa y chica suburbana, a dos putas al servicio de un unico macho.
La casada ama de casa era yo, en aquel entonces de algo mas de 35…con diez años de convivencia con un maridito muy trabajador y bien intencionado, pero que no tenia la mas remota idea de como tratar a una mujer para conformarla como una hembra, o sea, era muy competente en el departamento “esposo”, pero absolutamente inepto en la sección “amante”, y para colmo, el tipo se había abandonado, no le prestaba la menor atención a su figura, ni a su arreglo personal, y en muchas ocasiones debi corregir un poco su aspecto, solo para que no se fuera a su trabajo vestido como un payaso, pero toda esa buena voluntad de mi parte que parecía en vano, ya comenzaba a cansarme, y de todo, lo peor era su físico, porque había dejado que su abdomen creciera desmesuradamente, y cuando estaba desnudo, el contraste con semejante barriga, hacia que su pijita pareciera minúscula…su panzota impedía que me llenara, y ciertamente no tenia las habilidades amatorias para reemplazar la falta de “envergadura” con otras capacidades que me proporcionaran placer. El resultado era que no estaba satisfecha, y me descosia a pajas, incluso llegue a hacerme pajas delante de el luego de alguna sesión de sexo frustrante, pensando que así lo haría reaccionar, algo así como: “mira bebe…si tu esposa debe masturbarse luego de ese simulacro de cogida…es porque algo estas haciendo mal…o no?”
Pero…no…no se daba por aludido…yo trabajaba como contadora en una empresa multinacional, ganaba muy bien y me defendía mejor en dos idiomas, había empleados, sobre todo los mas jovencitos que se babeaban al mirarme, mientras cruzaba las piernas, y tenia todas las oportunidades para me cogieran en ingles y en castellano, y eso mismo opinaban mis compañeras cuando me decían: “déjate de joder Silvi…búscate un amante y listo…cualquiera, si no queres meterte con uno de la oficina, pero que te de vuelta, que te de una cogida que te deje estúpida”
Yo decidí mantenerme fiel a mi maridito…porque el se portaba bien conmigo, no me engañaba, y tampoco me maltrataba, aunque yo no supiera de donde había heredado todas aquellas características, ya que el padre, mi suegro Atilio, era diametralmente opuesto…el tipo era un veterano aun muy ágil, bien plantado, bien parecido, siempre muy elegante, y además, para desgracia de mi ya difunta suegra, un mujeriego impenitente, haciendo gala de su enorme sonrisa y su encanto, e incluso era distinto en sus otros aspectos mas oscuros…Atilio era tan “antiguo” como su nombre, porque tenia una manera de pensar que “atrasaba” unas cuantas décadas, su mentalidad era demasiado conservadora, rígida, y sin matices, como ejemplo, “sus” mujeres debian ser poco menos que monjas de clausura, y todas las demás, eran unas vulgares putas, y las trataba como tales.
Yo había decidido no polemizar con el en ese tipo de cosas, me manejaba con la debida cortesia, manteniendo la distancia, y dejaba que mi esposo se hiciera cargo de la relación padre-hijo, mientras que yo cuidaba de que la misma no interfiriera con mi matrimonio. Mi suegro ya había advertido eso, y nunca confronto conmigo sobre ninguna cuestión de la pareja…aunque ignoraba lo que hablaría al respecto con mi esposo, y mi temor, siempre era que por la falta de carácter y por ser tan irresoluto, Atilio llenara de ideas equivocas la cabeza de mi marido, además, y eso era lo mas inquietante…mi suegro era un tipo avasallador…y la primera muestra me la dio el mismo día de mi boda, cuando se acomodo en primera fila para “quitarle la liga a la novia”, y yo senti perfectamente como metía a mano bajo mi vestido, y me acariciaba lascivamente todo el muslo antes de quitarme la liga, claro…todos los invitados lo aplaudieron, y a mi me dejo muy confundida, porque estuvo muy cerca de acariciarme la entrepierna, y si no lo hizo fue porque simplemente no quiso…
Mi familia se completaba con mi hermanita, una chica de 20 años, que había llegado desde la casa de mis padres a instalarse en la mia, buscando oportunidades para estudiar y trabajar, y de hecho, Juli…hacia lo primero, pero…no se preocupaba mucho por buscar un trabajo…yo no se lo reclamaba, me podía dar el lujo de mantenerla, pero yo insistía en que se hiciera cargo de sus propios gastos, en definitiva…era como cualquier joven de esta época, una eterna adolescente que le escapaba a las obligaciones de los adultos durante el tiempo que pudiera…y mi esposo…el aceptaba todo…no le preocupaba mucho lo que hacia mi hermanita, salvo quizás…mirarla de reojo cuando pasaba en ropa interior o en bikini por su cercanía, lo que mi me molestaba bastante, porque…si el pobrecito no podía con una mujer, mucho menos podría con dos, si se lo propusiera, pero a la hembra principal de la manada siempre le preocupa que aparezca la hembrita joven a disputarle el macho alfa…mi esposo no era ni alfa, ni beta ni gama, y me hubiera excitado mucho que fuera un promiscuo, pero, el era todo un ángel.
Y Atilio?...el nos visitaba, y en el ultimo tiempo con mas regularidad luego de que se quedara solo, aunque cualquiera podía advertir que era muy autosuficiente, y que sabia arreglárselas perfectamente, pero…en un mundo que cambiaba aceleradamente casi de mes a mes…”Atilio el antiguo”, de pronto descubrió que estaba muy desfasado, y en lugar de adaptarse como sus amigos y conocidos a los cambios…se aferro a su modo de ser y de vivir, y el resultado fue que se aburria, y nos visitaba para poder estar con alguien que le diera charla. Con tanta visita el tipo calibro aceleradamente cual era el verdadero carácter del hijo apocado…en su entorno familiar y cual era el verdadero “estatus” del culito duro como piedra de Juli, a la que no dejaba de mirar, desfachatadamente, lo que me llevo a rogarle a mi hermanita que se cuidara de aparecer de manera muy provocativa delante de mi suegro, pero…como pedirle a una hermosa criatura muy jovencita, que dejara de ser una hermosa criatura, y además, con un culito de exposición?...para colmo Juli no me hizo el menor caso, y desfilaba con sus pantaloncitos, sus jeans y sus falditas, sin advertir que era como la ovejita que se pasea delante del lobo feroz, o lo hacia porque en realidad, si se daba cuenta?...no estaba muy segura, porque mi hermanita con todo su aspecto de mujercita apetecible, con carita aniñada, era medio bobalicona, y por lo que me constaba, aun era virgencita.
Todo eso obro para que aumentara mi paranoia, y Atilio se fue transformando en mi imaginación en alguien que venia a mi casa en busca de presas…y si no era Juli, la única que quedaba era yo…y de pronto comencé a notar que el tipo me miraba de una manera extraña…o inquietante, como si me atravesara, y trate de eliminar esos pensamientos, porque, al fin y al cabo, se trataba del padre de mi esposo, y la cosa no pasaba de ahí.
Hasta que llego aquel sábado…yo estaba vestida con mi “casi uniforme” de oficina, solo una blusa y una faldita, para no encajar el clásico trajecito sastre, porque era sábado y solo debía ir hasta la empresa, para solucionar un par de cosas, y todo comenzó a desarrollarse muy rápido, en secuencias veloces, de pronto llega Atilio, de visita, y de pronto se aparecen en la cocina, mi hermana y mi esposo, para comunicarme que irían al centro comercial de compras, ya que ella necesitaba…ya no recuerdo que cosa, y mi esposo se había ofrecido a llevarla en su auto, y les respondi que yo debía ir a la oficina solo por un par de horas, y que regresaría a casa para almorzar.
Cuando salieron, hice pasar a mi suegro a la cocina, y le invite café, le di la espalda para prepararlo, y senti como me inspeccionaba con la mirada, y al mismo tiempo note que la centraba sobre mi faldita, y pensé: “será mi imaginación, o el viejo me esta mirando el culo?”
Cuando debi moverme en busca de una taza para servirle el café tuve que pasar por delante, el se movió para darme espacio, pero de pronto…sus manotas aferraron mi cintura, y casi levantándome por completo, me apreto contra el, e inmediatamente me deposito en el piso a su lado, yo lo mire extrañada, mientras el, exhibia una de sus mejores sonrisitas seductoras…y súbitamente me arrepenti de haber dejado que mi esposo y mi hermanita se fueran tan rápido, porque además, yo había sentido perfectamente una enorme ereccion contra mis nalgas, y que abultaba en su pantalón. Fue cuando me di cuenta…aquel fue el preciso instante en que comencé a mojarme, y no pude evitarlo, al sentirme aferrada por esas manos, y movida hacia un lado como si fuera una muñequita, aquello no estaba para nada bien, sobre todo si a la nuera, le apoyan una tripa que estaba creciendo aceleradamente, en medio de las nalgas. Deposite la taza junto a el sobre la mesada de la cocina y le dije: “Atilio…no seria mejor que regresara mas tarde?...porque no va a quedar nadie en la casa, y…puede volver para almorzar con nosotros…que le parece?...ademas…yo conozco a mi hermana, y cuando quiere comprar algo le cuesta decidirse…y posiblemente tarden un poco”
Y ese fue un momento fatal, porque le di a Atilio un dato que el no tenia que saber…pero no respondio nada, continuo mirándome, y como una tonta, senti de pronto la urgente necesidad de estirar el borde de mi pollerita hacia abajo, como si el la estuviera levantando con la mirada…dejo de sonreír, y se pudo muy serio, entonces dijo:
“querida…como es posible que salgas a la calle con esa pollerita minúscula…casi con el culo al aire, y lo que es peor…como tu marido permite que lo hagas?”
A medida que me hablaba se iba acercando…yo le replique que la ropa que yo usaba era la ropa común que usaba la mayoría de las mujeres, sobre todo para ir a trabajar, en donde yo lo hacia, y además…no eran épocas en que se recriminara a las mujeres por la ropa que usaban…y de pronto, sin mediar palabra alguna, se abalanzo sobre mi, me dio vuelta tomándome por los hombros, y me empujo contra la mesada de la cocina, y antes de que yo pudiera reaccionar, tomo mi brazo derecho y lo retorcio en mi espalda, senti dolor…en el hueso de la pelvis que golpeo contra el borde de la mesada, y en el brazo, yo chille, en realidad grite, mas por el susto que por el dolor, y me apreto contra la mesada, doblando mi cuerpo, mis tetas quedaron aplastadas y con su mano libre apreto mi cara contra el mármol.
Atilio era fuerte, era violento y en pocos segundos me había dominado, y en ese estado tuve un pensamiento increíblemente tonto…me arrepentí de no haberme puesto medias, por el hecho de que todo lo que estaba fluyendo de mi concha comenzaba a deslizarse hacia abajo por mis muslos…y eso, no era ninguna tonteria, la violencia de mi suegro me había hecho calentar como una perra, pero aun así, yo intentaba soltarme de su agarron.
“déjeme Atilio…que esta haciendo?...me lastima mucho, sabe?... quiero que me suelte” y mientras se lo decía yo pataleaba, pero, el movimiento de mis piernas, y mi culito hacia afuera, no lo tranquilizaron…en realidad lo enardecieron…
Senti su respiración y su aliento en mi nuca y en el cuello, lo que me erizo los cabellos, se acerco a mi oído y me raspo con la barba….”mmmm…wow” pensé pero al mismo tiempo: “no lo digas…no lo digas…no digas nada”, se apoyo contra mi lascivamente, coloco su miembro ya erecto y duro justo entre mis nalgas, y aprovecho mi inmovilidad para refregármelo, y allí note que mi suegro no era un ser humano normal…era “enormemente” anormal, y si me movía hacia adelante para escapar a su contacto, mi pubis volvía chocar contra la mesada.
Oi que me decía: “mi hijo no puede permitir que la esposa salga con esa facha de puta vulgar…párece que te gustara poner calientes a los tipos que están a tu alrededor…con estas hermosas piernas, y este increíble culo”.
Lo decía, y al mismo tiempo me manoseaba las piernas, especialmente los muslos, por fuera, por dentro y por detrás, luego hizo lo mismo con mi culo, y me lo pellizco salvajemente, lo que me hizo chillar otra vez, y cuando libero mi brazo y soltó mi cara, supuse que aquel jueguito se había terminado, pero…recién había comenzado.
Me tomo por el cabello, llevando mi cabeza violentamente hacia atrás, y senti como una de sus manos se metía entre mis piernas y me refregaba la concha sin ninguna delicadeza, y no hacia falta ser una lumbrera para adivinar que era lo que quería…entonces se lo pedí, y luego le rogue…que me soltara, también amenace con contarle todo a mi esposo, y el solo se rio divertido, continuo masajeando mi concha, que estaba abriéndose como una flor, estimulada por el masaje…
“estas tan…pero tan empapada…como una puta cualquiera…deja de quejarte si es que te gusta tanto”…e inmediatamente después comenzó a quitarme la bombachita, pero a mitad de los muslos decidió acelerar el proceso y tiro hasta romperla, y en mi mente surgió una idea: “Silvi…primero la tanguita negra de encaje…y luego todo lo demás…hoy van a romperte todo lo que tengas para romper”, pero para dejar sentado que lo hice, me resisti…Atilio me separaba los muslos y yo los cerraba, hasta que se canso del jueguito, y mientras yo chillaba y gritaba, me dio varias palmadas en las piernas y tiro de mi pelo…abandone las sutilezas y las convenciones y comencé a tutearlo, e…insultarlo:
“Atilio…no lo hagas, por dios no lo hagas, pensa en mi marido…tu hijo…condenado viejo hijo de p…”
Mis ojitos se abrieron desmesuradamente al igual que mi boquita, de mi garganta salió un angustioso “ahhgggg”, cuando aquel enorme salchichón de acero, se metió en mi concha, aplastándome los labios contra las ingles, por lo que instintivamente me abri de piernas como la puerquita en el chiquero, y el cerdo que tenia detrás mio, aprovecho para empujar, de manera continua, sin detenerse, dando unos dos o tres enviones, hasta metérmela toda completa…lo supe porque el limite fueron sus desmesuradas pelotas que comenzaron a golpeárme. Luego, sin anunciarlo inicio la verdadera cogida, el liquido de la concha caía por mis piernas, y las lagrimas me caían por las mejillas, dejando manchas negras por el rímel corrido, sobre el mármol de la mesada. Atilio no se detuvo, la metía y la sacaba, y volvía a meterla, empujando cada vez, y cada vez le costaba menos esfuerzo porque me estaba estirando la argolla, y yo ya estaba superlubricada, era como si golpeara un charco con un bate de beisbol, y estaba haciéndome salpicar toda la cocina. El lo noto, me soltó el pelo, y me tomo de las caderas, yo no me resisti, acomode el cuerpo para soportar las embestidas, con las piernas bien abiertas, apoyada como podía en los taquitos de mis zapatos, y empujando hacia atrás cuando el lo hacia hacia adelante…y comencé a ver estrellitas…
“como te gusta, puta…como te gusta…yo sabia que te iba a gustar…esta es la verga que te esta faltando desde hace mucho tiempo”
Yo sabia que el tenia razón, solo que podía discrepar por el método, aunque yo estuviera ardiendo…pero tenia que mantenerme fiel…o por lo menos aparentarlo:
“basta Atilio…basta por dios…ya hizo lo que quería…ya se saco las ganas, ahora déjeme…mi marido y mi hermana van a llegar y nos van a encontrar así”
De pronto, me levanto de la mesada, y me dio una cachetada que me dio vuelta la cara, y cai al piso, entonces me tomo del pelo otra vez, y tirando de el como un salvaje, me arrastro a gatas hasta la sala, y allí junto al sofa, me dio otro golpe en la cara, mientras que me decía: “ninguna hembra va a decirme lo que tengo que hacer…y ahora subite al sillon y ponete en cuatro patas, porque voy a partirte el culo”
Yo pensé: “wow…cuanto romanticismo…el tipo es un troglodita, pero…te pone mas caliente que un horno…y aparte de eso, dios…como me va a doler”
Me subi al sillon, resignadamente, apoye mis antebrazos en el respaldo, y mi cabeza sobre ellos, separe los muslos, y empine mis caderas, lo había hecho montones de veces, para un buen sexo anal, y la pose me gustaba, pero nunca lo había hecho con alguien que tuviera una poronga masiva como la de Atilio, y para colmo sin lubricante. Mi suegro apoyo la cabezota y presiono, aquel era el momento mas doloroso, cuando la cabeza de la pija se achataba por la presión y debía dilatar el orificio para pasar…violentamente hacia adentro…y…el viejo me rompió el culo…casi senti como se rasgaba, grite como una condenada pero a el…no le importo nada…el dolor de culo era insoportable, el esfínter me latia y me ardía, y estuve a punto de mearme sobre el silllon, yo me revolcaba mientras lloriqueaba, pero el me sostuvo, con una rodilla me separaba las piernas, y comenzó a bombear dentro de mi recto, sin importarle las consecuencias para mi ano machucado…y de pronto…no solo veía estrellitas otra vez , sino que también vi como chocaban los planetas, y el orgasmo que me interrumpió en la cocina, estaba presentándose nuevamente, con muchisima…fuerza…y ya no pude aguantar mas, y dije todo lo que pensaba:
“vamos Atilio…vamos por dios, rómpemelo…rómpeme todo, viejo podrido…estoy segura que no podes…dale animal…partimelo…empujame todo para adentro…por tu culpa voy a estar tres días sin poder cagar”
Atilio bufaba, respiraba como una locomotora a vapor, y continuaba empujando, sacándo y empujando, cada vez mas rápido, le dije que se apurara, que me debía una acabada y que quería terminar antes de que llegara mi marido y mi hermana…y cuando la nombre a ella, casi enloquecio
“esa pendejita…tiene un culito riquisimo, es como el tuyo pero mas tiernito, y a la próxima que se lo voy a romper, es a esa chiquita”
Oir decir eso de mi hermanita me puso a mil…entre jadeos le dije a Atilio que no podía hacerle eso a mi hermana, pero era inútil que lo intentara, porque el destino ya estaba prácticamente sellado…Atilio le iba a desvirgar el culo a Juli, aunque ella no lo quisiera. La imagen de mi hermanita subida al sofa y con el culo partido, hizo que me saltaran todas las térmicas, comencé a acabar, en oleadas de tsunami, aun tenia el culo lleno de verga mientras el esfinter se me contraía contra el salchichón, apretándolo, lo que me causaba dolor…e inmediatamente se me sacudió todo el cuerpo en espasmos…
“Atilio por dios me voy…que acabada con el culo, señor…no lo puedo creer…caraj…ufff…me muero hijo de mil p…me muerooo”
En ese preciso instante entraron a la casa mi hermanita seguida de mi marido…
Juli se quedo mirando con los ojos y la boca abierta sin poder articular palabra, pero cuando mi suegro saco la verga de mi culo, con un obsceno y desagradable ruido de ventosa, ella miro de soslayo dos detalles que acapararon aun mas su atención, el grosor del salchichón, y mi ano estirado y abierto como si fuera un tramo de oleoducto…entonces articulo un “guauuu…Silvi…que estas haciendo?”
Mi marido se quedo petrificado, clavado al piso en donde estaba, yo había caido desparramada sobre el sofa, e intentaba capturar algo de oxigeno, con el corazón a mil revoluciones, pero Atilio tenia otras urgencias, volvió a tomarme del cabello, y yo chille, mi hermanita grito, y mi esposo…no dijo nada, apunto con su salchichon a mi cara y disparo cuatro o cinco lechazos furiosos que dieron en mi bendito pelito, y en toda la cara…y yo abri la boca como una idiota intentando capturar algo, sin mucho resultado, pero mi suegro me la metió en la boca, y yo me ocupe de saborearla y dejarla extremadamente limpita. Oi que Juli decía: “por dios que asco” y vi como desaparecia…en dirección a su habitación, porque, no es lo mismo imaginarlo que mirarlo, sobre todo si la que lo esta haciendo es tu hermana. Mi marido salió de mi vista, y Atilio se fue a la cocina, oi ruido de puertas, y al rato, el ruido de un auto…era el, que se iba de la casa, mientras tanto, yo era una piltrafa sobre el sofa, estaba toda humeda, por una mezcla pringosa de sudor, lagrimas, fluidos de mi concha, y la acabada de caballo de Atilio, y sobre todo, adolorida, la entrepierna me dolía, pero el culo además me latia, y me había quedado abierto como una exclusa, mi cara estaba enrojecida como mis muslos, pero los dos golpes de mi suegro me habían descalabrado las mejillas, y solo mis hermosas tetas se habían salvado del castigo, pero por ahora…solo por ahora…
Como pude me incorpore y casi fui reptando a la cocina…Atilio estaba tomando una cerveza como si estuviera en el bar…con los amigos, y cuando me vio, dijo:
“muy bien, ahora que viniste hasta aquí, quiero que hagas algo…tenes que darte una ducha, y esperarme en tu habitación, porque en cuanto me reponga, voy a darte otra buena cogida”, y le respondi:
“Atilio por favor…no te parece que ya hiciste el suficiente escandalo…además de haber arruinado mi matrimonio?…creo que ya deberías irte a tu casa…por favor”
No me hizo el menor caso…se me acerco, me encaro y me dijo por lo bajo…vas a ir a ducharte, porque si no…voy a llevarte hasta la ducha a los golpes, entendiste? …
“Atilio…tu hijo acaba de irse, no te importa nada de el?”
“querida…no se si habras notado que nunca fuimos compatibles…fin de la historia, y apurate con esa ducha…quiero volver a cogerte como a una buena yegua”
Lo mire muy seria y le respondi: “no quiero que me digas así…yo no soy ninguna yegua…si queres…yo puedo ser tu puta, a partir de ahora, y podes llamarme de esa forma”
“esta bien…si te gusta así…vas a ser mi puta y lo voy a disfrutar…creo que voy a pasar mas tiempo en esta casa a partir de ahora, con la contadora…vas a tener que contar solamente las veces que te voy a partir”
“si” le respondi…”a partir de ahora, al parecer, vamos a estar nosotras dos solas…Atilio…mi hermanita y yo”
“si…es verdad…las dos putas…cuando termine con vos…tengo que comenzar a intimar mas con la pendejita, y ahora a la ducha, vamos…que me estas poniendo muy caliente”
Me dirigi hacia el baño para darme una ducha…mi vida había cambiado en una sola mañana, ahora tenia a un macho-macho que no solo tenia una verga alucinante, sino que también me había cogido como si fuera el editor en jefe del kama-sutra…cuando pase frente a la habitación de Juli, la puerta estaba cerrada…y la vi en mi mente, desnuda, y abierta de piernas, mientras Atilio la desvirgaba, dios, eso me hizo arder…solo esperaba que la chiquita pudiera gozar tanto como yo…ufff, necesitaba urgente esa ducha para que después me quitaran la calentura a golpes…de salchichón…
Este es un relato ya publicado pero adaptado a los canones vigentes, y con un toque personal...por eso agradezco al autor del original aunque no llegara a conocerlo
La casada ama de casa era yo, en aquel entonces de algo mas de 35…con diez años de convivencia con un maridito muy trabajador y bien intencionado, pero que no tenia la mas remota idea de como tratar a una mujer para conformarla como una hembra, o sea, era muy competente en el departamento “esposo”, pero absolutamente inepto en la sección “amante”, y para colmo, el tipo se había abandonado, no le prestaba la menor atención a su figura, ni a su arreglo personal, y en muchas ocasiones debi corregir un poco su aspecto, solo para que no se fuera a su trabajo vestido como un payaso, pero toda esa buena voluntad de mi parte que parecía en vano, ya comenzaba a cansarme, y de todo, lo peor era su físico, porque había dejado que su abdomen creciera desmesuradamente, y cuando estaba desnudo, el contraste con semejante barriga, hacia que su pijita pareciera minúscula…su panzota impedía que me llenara, y ciertamente no tenia las habilidades amatorias para reemplazar la falta de “envergadura” con otras capacidades que me proporcionaran placer. El resultado era que no estaba satisfecha, y me descosia a pajas, incluso llegue a hacerme pajas delante de el luego de alguna sesión de sexo frustrante, pensando que así lo haría reaccionar, algo así como: “mira bebe…si tu esposa debe masturbarse luego de ese simulacro de cogida…es porque algo estas haciendo mal…o no?”
Pero…no…no se daba por aludido…yo trabajaba como contadora en una empresa multinacional, ganaba muy bien y me defendía mejor en dos idiomas, había empleados, sobre todo los mas jovencitos que se babeaban al mirarme, mientras cruzaba las piernas, y tenia todas las oportunidades para me cogieran en ingles y en castellano, y eso mismo opinaban mis compañeras cuando me decían: “déjate de joder Silvi…búscate un amante y listo…cualquiera, si no queres meterte con uno de la oficina, pero que te de vuelta, que te de una cogida que te deje estúpida”
Yo decidí mantenerme fiel a mi maridito…porque el se portaba bien conmigo, no me engañaba, y tampoco me maltrataba, aunque yo no supiera de donde había heredado todas aquellas características, ya que el padre, mi suegro Atilio, era diametralmente opuesto…el tipo era un veterano aun muy ágil, bien plantado, bien parecido, siempre muy elegante, y además, para desgracia de mi ya difunta suegra, un mujeriego impenitente, haciendo gala de su enorme sonrisa y su encanto, e incluso era distinto en sus otros aspectos mas oscuros…Atilio era tan “antiguo” como su nombre, porque tenia una manera de pensar que “atrasaba” unas cuantas décadas, su mentalidad era demasiado conservadora, rígida, y sin matices, como ejemplo, “sus” mujeres debian ser poco menos que monjas de clausura, y todas las demás, eran unas vulgares putas, y las trataba como tales.
Yo había decidido no polemizar con el en ese tipo de cosas, me manejaba con la debida cortesia, manteniendo la distancia, y dejaba que mi esposo se hiciera cargo de la relación padre-hijo, mientras que yo cuidaba de que la misma no interfiriera con mi matrimonio. Mi suegro ya había advertido eso, y nunca confronto conmigo sobre ninguna cuestión de la pareja…aunque ignoraba lo que hablaría al respecto con mi esposo, y mi temor, siempre era que por la falta de carácter y por ser tan irresoluto, Atilio llenara de ideas equivocas la cabeza de mi marido, además, y eso era lo mas inquietante…mi suegro era un tipo avasallador…y la primera muestra me la dio el mismo día de mi boda, cuando se acomodo en primera fila para “quitarle la liga a la novia”, y yo senti perfectamente como metía a mano bajo mi vestido, y me acariciaba lascivamente todo el muslo antes de quitarme la liga, claro…todos los invitados lo aplaudieron, y a mi me dejo muy confundida, porque estuvo muy cerca de acariciarme la entrepierna, y si no lo hizo fue porque simplemente no quiso…
Mi familia se completaba con mi hermanita, una chica de 20 años, que había llegado desde la casa de mis padres a instalarse en la mia, buscando oportunidades para estudiar y trabajar, y de hecho, Juli…hacia lo primero, pero…no se preocupaba mucho por buscar un trabajo…yo no se lo reclamaba, me podía dar el lujo de mantenerla, pero yo insistía en que se hiciera cargo de sus propios gastos, en definitiva…era como cualquier joven de esta época, una eterna adolescente que le escapaba a las obligaciones de los adultos durante el tiempo que pudiera…y mi esposo…el aceptaba todo…no le preocupaba mucho lo que hacia mi hermanita, salvo quizás…mirarla de reojo cuando pasaba en ropa interior o en bikini por su cercanía, lo que mi me molestaba bastante, porque…si el pobrecito no podía con una mujer, mucho menos podría con dos, si se lo propusiera, pero a la hembra principal de la manada siempre le preocupa que aparezca la hembrita joven a disputarle el macho alfa…mi esposo no era ni alfa, ni beta ni gama, y me hubiera excitado mucho que fuera un promiscuo, pero, el era todo un ángel.
Y Atilio?...el nos visitaba, y en el ultimo tiempo con mas regularidad luego de que se quedara solo, aunque cualquiera podía advertir que era muy autosuficiente, y que sabia arreglárselas perfectamente, pero…en un mundo que cambiaba aceleradamente casi de mes a mes…”Atilio el antiguo”, de pronto descubrió que estaba muy desfasado, y en lugar de adaptarse como sus amigos y conocidos a los cambios…se aferro a su modo de ser y de vivir, y el resultado fue que se aburria, y nos visitaba para poder estar con alguien que le diera charla. Con tanta visita el tipo calibro aceleradamente cual era el verdadero carácter del hijo apocado…en su entorno familiar y cual era el verdadero “estatus” del culito duro como piedra de Juli, a la que no dejaba de mirar, desfachatadamente, lo que me llevo a rogarle a mi hermanita que se cuidara de aparecer de manera muy provocativa delante de mi suegro, pero…como pedirle a una hermosa criatura muy jovencita, que dejara de ser una hermosa criatura, y además, con un culito de exposición?...para colmo Juli no me hizo el menor caso, y desfilaba con sus pantaloncitos, sus jeans y sus falditas, sin advertir que era como la ovejita que se pasea delante del lobo feroz, o lo hacia porque en realidad, si se daba cuenta?...no estaba muy segura, porque mi hermanita con todo su aspecto de mujercita apetecible, con carita aniñada, era medio bobalicona, y por lo que me constaba, aun era virgencita.
Todo eso obro para que aumentara mi paranoia, y Atilio se fue transformando en mi imaginación en alguien que venia a mi casa en busca de presas…y si no era Juli, la única que quedaba era yo…y de pronto comencé a notar que el tipo me miraba de una manera extraña…o inquietante, como si me atravesara, y trate de eliminar esos pensamientos, porque, al fin y al cabo, se trataba del padre de mi esposo, y la cosa no pasaba de ahí.
Hasta que llego aquel sábado…yo estaba vestida con mi “casi uniforme” de oficina, solo una blusa y una faldita, para no encajar el clásico trajecito sastre, porque era sábado y solo debía ir hasta la empresa, para solucionar un par de cosas, y todo comenzó a desarrollarse muy rápido, en secuencias veloces, de pronto llega Atilio, de visita, y de pronto se aparecen en la cocina, mi hermana y mi esposo, para comunicarme que irían al centro comercial de compras, ya que ella necesitaba…ya no recuerdo que cosa, y mi esposo se había ofrecido a llevarla en su auto, y les respondi que yo debía ir a la oficina solo por un par de horas, y que regresaría a casa para almorzar.
Cuando salieron, hice pasar a mi suegro a la cocina, y le invite café, le di la espalda para prepararlo, y senti como me inspeccionaba con la mirada, y al mismo tiempo note que la centraba sobre mi faldita, y pensé: “será mi imaginación, o el viejo me esta mirando el culo?”
Cuando debi moverme en busca de una taza para servirle el café tuve que pasar por delante, el se movió para darme espacio, pero de pronto…sus manotas aferraron mi cintura, y casi levantándome por completo, me apreto contra el, e inmediatamente me deposito en el piso a su lado, yo lo mire extrañada, mientras el, exhibia una de sus mejores sonrisitas seductoras…y súbitamente me arrepenti de haber dejado que mi esposo y mi hermanita se fueran tan rápido, porque además, yo había sentido perfectamente una enorme ereccion contra mis nalgas, y que abultaba en su pantalón. Fue cuando me di cuenta…aquel fue el preciso instante en que comencé a mojarme, y no pude evitarlo, al sentirme aferrada por esas manos, y movida hacia un lado como si fuera una muñequita, aquello no estaba para nada bien, sobre todo si a la nuera, le apoyan una tripa que estaba creciendo aceleradamente, en medio de las nalgas. Deposite la taza junto a el sobre la mesada de la cocina y le dije: “Atilio…no seria mejor que regresara mas tarde?...porque no va a quedar nadie en la casa, y…puede volver para almorzar con nosotros…que le parece?...ademas…yo conozco a mi hermana, y cuando quiere comprar algo le cuesta decidirse…y posiblemente tarden un poco”
Y ese fue un momento fatal, porque le di a Atilio un dato que el no tenia que saber…pero no respondio nada, continuo mirándome, y como una tonta, senti de pronto la urgente necesidad de estirar el borde de mi pollerita hacia abajo, como si el la estuviera levantando con la mirada…dejo de sonreír, y se pudo muy serio, entonces dijo:
“querida…como es posible que salgas a la calle con esa pollerita minúscula…casi con el culo al aire, y lo que es peor…como tu marido permite que lo hagas?”
A medida que me hablaba se iba acercando…yo le replique que la ropa que yo usaba era la ropa común que usaba la mayoría de las mujeres, sobre todo para ir a trabajar, en donde yo lo hacia, y además…no eran épocas en que se recriminara a las mujeres por la ropa que usaban…y de pronto, sin mediar palabra alguna, se abalanzo sobre mi, me dio vuelta tomándome por los hombros, y me empujo contra la mesada de la cocina, y antes de que yo pudiera reaccionar, tomo mi brazo derecho y lo retorcio en mi espalda, senti dolor…en el hueso de la pelvis que golpeo contra el borde de la mesada, y en el brazo, yo chille, en realidad grite, mas por el susto que por el dolor, y me apreto contra la mesada, doblando mi cuerpo, mis tetas quedaron aplastadas y con su mano libre apreto mi cara contra el mármol.
Atilio era fuerte, era violento y en pocos segundos me había dominado, y en ese estado tuve un pensamiento increíblemente tonto…me arrepentí de no haberme puesto medias, por el hecho de que todo lo que estaba fluyendo de mi concha comenzaba a deslizarse hacia abajo por mis muslos…y eso, no era ninguna tonteria, la violencia de mi suegro me había hecho calentar como una perra, pero aun así, yo intentaba soltarme de su agarron.
“déjeme Atilio…que esta haciendo?...me lastima mucho, sabe?... quiero que me suelte” y mientras se lo decía yo pataleaba, pero, el movimiento de mis piernas, y mi culito hacia afuera, no lo tranquilizaron…en realidad lo enardecieron…
Senti su respiración y su aliento en mi nuca y en el cuello, lo que me erizo los cabellos, se acerco a mi oído y me raspo con la barba….”mmmm…wow” pensé pero al mismo tiempo: “no lo digas…no lo digas…no digas nada”, se apoyo contra mi lascivamente, coloco su miembro ya erecto y duro justo entre mis nalgas, y aprovecho mi inmovilidad para refregármelo, y allí note que mi suegro no era un ser humano normal…era “enormemente” anormal, y si me movía hacia adelante para escapar a su contacto, mi pubis volvía chocar contra la mesada.
Oi que me decía: “mi hijo no puede permitir que la esposa salga con esa facha de puta vulgar…párece que te gustara poner calientes a los tipos que están a tu alrededor…con estas hermosas piernas, y este increíble culo”.
Lo decía, y al mismo tiempo me manoseaba las piernas, especialmente los muslos, por fuera, por dentro y por detrás, luego hizo lo mismo con mi culo, y me lo pellizco salvajemente, lo que me hizo chillar otra vez, y cuando libero mi brazo y soltó mi cara, supuse que aquel jueguito se había terminado, pero…recién había comenzado.
Me tomo por el cabello, llevando mi cabeza violentamente hacia atrás, y senti como una de sus manos se metía entre mis piernas y me refregaba la concha sin ninguna delicadeza, y no hacia falta ser una lumbrera para adivinar que era lo que quería…entonces se lo pedí, y luego le rogue…que me soltara, también amenace con contarle todo a mi esposo, y el solo se rio divertido, continuo masajeando mi concha, que estaba abriéndose como una flor, estimulada por el masaje…
“estas tan…pero tan empapada…como una puta cualquiera…deja de quejarte si es que te gusta tanto”…e inmediatamente después comenzó a quitarme la bombachita, pero a mitad de los muslos decidió acelerar el proceso y tiro hasta romperla, y en mi mente surgió una idea: “Silvi…primero la tanguita negra de encaje…y luego todo lo demás…hoy van a romperte todo lo que tengas para romper”, pero para dejar sentado que lo hice, me resisti…Atilio me separaba los muslos y yo los cerraba, hasta que se canso del jueguito, y mientras yo chillaba y gritaba, me dio varias palmadas en las piernas y tiro de mi pelo…abandone las sutilezas y las convenciones y comencé a tutearlo, e…insultarlo:
“Atilio…no lo hagas, por dios no lo hagas, pensa en mi marido…tu hijo…condenado viejo hijo de p…”
Mis ojitos se abrieron desmesuradamente al igual que mi boquita, de mi garganta salió un angustioso “ahhgggg”, cuando aquel enorme salchichón de acero, se metió en mi concha, aplastándome los labios contra las ingles, por lo que instintivamente me abri de piernas como la puerquita en el chiquero, y el cerdo que tenia detrás mio, aprovecho para empujar, de manera continua, sin detenerse, dando unos dos o tres enviones, hasta metérmela toda completa…lo supe porque el limite fueron sus desmesuradas pelotas que comenzaron a golpeárme. Luego, sin anunciarlo inicio la verdadera cogida, el liquido de la concha caía por mis piernas, y las lagrimas me caían por las mejillas, dejando manchas negras por el rímel corrido, sobre el mármol de la mesada. Atilio no se detuvo, la metía y la sacaba, y volvía a meterla, empujando cada vez, y cada vez le costaba menos esfuerzo porque me estaba estirando la argolla, y yo ya estaba superlubricada, era como si golpeara un charco con un bate de beisbol, y estaba haciéndome salpicar toda la cocina. El lo noto, me soltó el pelo, y me tomo de las caderas, yo no me resisti, acomode el cuerpo para soportar las embestidas, con las piernas bien abiertas, apoyada como podía en los taquitos de mis zapatos, y empujando hacia atrás cuando el lo hacia hacia adelante…y comencé a ver estrellitas…
“como te gusta, puta…como te gusta…yo sabia que te iba a gustar…esta es la verga que te esta faltando desde hace mucho tiempo”
Yo sabia que el tenia razón, solo que podía discrepar por el método, aunque yo estuviera ardiendo…pero tenia que mantenerme fiel…o por lo menos aparentarlo:
“basta Atilio…basta por dios…ya hizo lo que quería…ya se saco las ganas, ahora déjeme…mi marido y mi hermana van a llegar y nos van a encontrar así”
De pronto, me levanto de la mesada, y me dio una cachetada que me dio vuelta la cara, y cai al piso, entonces me tomo del pelo otra vez, y tirando de el como un salvaje, me arrastro a gatas hasta la sala, y allí junto al sofa, me dio otro golpe en la cara, mientras que me decía: “ninguna hembra va a decirme lo que tengo que hacer…y ahora subite al sillon y ponete en cuatro patas, porque voy a partirte el culo”
Yo pensé: “wow…cuanto romanticismo…el tipo es un troglodita, pero…te pone mas caliente que un horno…y aparte de eso, dios…como me va a doler”
Me subi al sillon, resignadamente, apoye mis antebrazos en el respaldo, y mi cabeza sobre ellos, separe los muslos, y empine mis caderas, lo había hecho montones de veces, para un buen sexo anal, y la pose me gustaba, pero nunca lo había hecho con alguien que tuviera una poronga masiva como la de Atilio, y para colmo sin lubricante. Mi suegro apoyo la cabezota y presiono, aquel era el momento mas doloroso, cuando la cabeza de la pija se achataba por la presión y debía dilatar el orificio para pasar…violentamente hacia adentro…y…el viejo me rompió el culo…casi senti como se rasgaba, grite como una condenada pero a el…no le importo nada…el dolor de culo era insoportable, el esfínter me latia y me ardía, y estuve a punto de mearme sobre el silllon, yo me revolcaba mientras lloriqueaba, pero el me sostuvo, con una rodilla me separaba las piernas, y comenzó a bombear dentro de mi recto, sin importarle las consecuencias para mi ano machucado…y de pronto…no solo veía estrellitas otra vez , sino que también vi como chocaban los planetas, y el orgasmo que me interrumpió en la cocina, estaba presentándose nuevamente, con muchisima…fuerza…y ya no pude aguantar mas, y dije todo lo que pensaba:
“vamos Atilio…vamos por dios, rómpemelo…rómpeme todo, viejo podrido…estoy segura que no podes…dale animal…partimelo…empujame todo para adentro…por tu culpa voy a estar tres días sin poder cagar”
Atilio bufaba, respiraba como una locomotora a vapor, y continuaba empujando, sacándo y empujando, cada vez mas rápido, le dije que se apurara, que me debía una acabada y que quería terminar antes de que llegara mi marido y mi hermana…y cuando la nombre a ella, casi enloquecio
“esa pendejita…tiene un culito riquisimo, es como el tuyo pero mas tiernito, y a la próxima que se lo voy a romper, es a esa chiquita”
Oir decir eso de mi hermanita me puso a mil…entre jadeos le dije a Atilio que no podía hacerle eso a mi hermana, pero era inútil que lo intentara, porque el destino ya estaba prácticamente sellado…Atilio le iba a desvirgar el culo a Juli, aunque ella no lo quisiera. La imagen de mi hermanita subida al sofa y con el culo partido, hizo que me saltaran todas las térmicas, comencé a acabar, en oleadas de tsunami, aun tenia el culo lleno de verga mientras el esfinter se me contraía contra el salchichón, apretándolo, lo que me causaba dolor…e inmediatamente se me sacudió todo el cuerpo en espasmos…
“Atilio por dios me voy…que acabada con el culo, señor…no lo puedo creer…caraj…ufff…me muero hijo de mil p…me muerooo”
En ese preciso instante entraron a la casa mi hermanita seguida de mi marido…
Juli se quedo mirando con los ojos y la boca abierta sin poder articular palabra, pero cuando mi suegro saco la verga de mi culo, con un obsceno y desagradable ruido de ventosa, ella miro de soslayo dos detalles que acapararon aun mas su atención, el grosor del salchichón, y mi ano estirado y abierto como si fuera un tramo de oleoducto…entonces articulo un “guauuu…Silvi…que estas haciendo?”
Mi marido se quedo petrificado, clavado al piso en donde estaba, yo había caido desparramada sobre el sofa, e intentaba capturar algo de oxigeno, con el corazón a mil revoluciones, pero Atilio tenia otras urgencias, volvió a tomarme del cabello, y yo chille, mi hermanita grito, y mi esposo…no dijo nada, apunto con su salchichon a mi cara y disparo cuatro o cinco lechazos furiosos que dieron en mi bendito pelito, y en toda la cara…y yo abri la boca como una idiota intentando capturar algo, sin mucho resultado, pero mi suegro me la metió en la boca, y yo me ocupe de saborearla y dejarla extremadamente limpita. Oi que Juli decía: “por dios que asco” y vi como desaparecia…en dirección a su habitación, porque, no es lo mismo imaginarlo que mirarlo, sobre todo si la que lo esta haciendo es tu hermana. Mi marido salió de mi vista, y Atilio se fue a la cocina, oi ruido de puertas, y al rato, el ruido de un auto…era el, que se iba de la casa, mientras tanto, yo era una piltrafa sobre el sofa, estaba toda humeda, por una mezcla pringosa de sudor, lagrimas, fluidos de mi concha, y la acabada de caballo de Atilio, y sobre todo, adolorida, la entrepierna me dolía, pero el culo además me latia, y me había quedado abierto como una exclusa, mi cara estaba enrojecida como mis muslos, pero los dos golpes de mi suegro me habían descalabrado las mejillas, y solo mis hermosas tetas se habían salvado del castigo, pero por ahora…solo por ahora…
Como pude me incorpore y casi fui reptando a la cocina…Atilio estaba tomando una cerveza como si estuviera en el bar…con los amigos, y cuando me vio, dijo:
“muy bien, ahora que viniste hasta aquí, quiero que hagas algo…tenes que darte una ducha, y esperarme en tu habitación, porque en cuanto me reponga, voy a darte otra buena cogida”, y le respondi:
“Atilio por favor…no te parece que ya hiciste el suficiente escandalo…además de haber arruinado mi matrimonio?…creo que ya deberías irte a tu casa…por favor”
No me hizo el menor caso…se me acerco, me encaro y me dijo por lo bajo…vas a ir a ducharte, porque si no…voy a llevarte hasta la ducha a los golpes, entendiste? …
“Atilio…tu hijo acaba de irse, no te importa nada de el?”
“querida…no se si habras notado que nunca fuimos compatibles…fin de la historia, y apurate con esa ducha…quiero volver a cogerte como a una buena yegua”
Lo mire muy seria y le respondi: “no quiero que me digas así…yo no soy ninguna yegua…si queres…yo puedo ser tu puta, a partir de ahora, y podes llamarme de esa forma”
“esta bien…si te gusta así…vas a ser mi puta y lo voy a disfrutar…creo que voy a pasar mas tiempo en esta casa a partir de ahora, con la contadora…vas a tener que contar solamente las veces que te voy a partir”
“si” le respondi…”a partir de ahora, al parecer, vamos a estar nosotras dos solas…Atilio…mi hermanita y yo”
“si…es verdad…las dos putas…cuando termine con vos…tengo que comenzar a intimar mas con la pendejita, y ahora a la ducha, vamos…que me estas poniendo muy caliente”
Me dirigi hacia el baño para darme una ducha…mi vida había cambiado en una sola mañana, ahora tenia a un macho-macho que no solo tenia una verga alucinante, sino que también me había cogido como si fuera el editor en jefe del kama-sutra…cuando pase frente a la habitación de Juli, la puerta estaba cerrada…y la vi en mi mente, desnuda, y abierta de piernas, mientras Atilio la desvirgaba, dios, eso me hizo arder…solo esperaba que la chiquita pudiera gozar tanto como yo…ufff, necesitaba urgente esa ducha para que después me quitaran la calentura a golpes…de salchichón…
Este es un relato ya publicado pero adaptado a los canones vigentes, y con un toque personal...por eso agradezco al autor del original aunque no llegara a conocerlo